Una niña vietnamita de nueve años, sometida a abuso sexual por parte de su madre para ser exhibida ante clientes a través de aplicaciones móviles en Estados Unidos y otros países, fue rescatada, mientras que la progenitora fue arrestada, según confirmaron autoridades estadounidenses.
El caso salió a la luz luego de que un hombre en Utah grabara una transmisión en vivo del abuso, al cual accedió mediante un pago a través de su iPhone. Este hecho fue documentado en diciembre por The New York Times como parte de una investigación sobre el papel de las madres en la explotación en línea de menores. En ese momento, las autoridades informaron que se estaba realizando una operación de rescate, la cual solo recientemente se confirmó como exitosa.
La mujer, cuya identidad no ha sido revelada, utilizó diversas aplicaciones disponibles en las tiendas de Apple y Google, incluidas las plataformas de videollamadas Bigo Live y BuzzCast, así como WhatsApp. Según Tanya Roman, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., la acusada también producía material audiovisual bajo demanda para los clientes.
La sospechosa, residente en una zona rural de Vietnam, declaró a las autoridades que “necesitaba el dinero”. La menor fue puesta bajo custodia estatal, mientras que su madre enfrenta cargos por violación a una persona menor de 16 años y producción de material de abuso sexual infantil. De ser declarada culpable, podría recibir una condena de entre 20 años y cadena perpetua.
Las investigaciones continúan, con las autoridades a la espera de acceder al teléfono de la mujer, donde se presume encontrar información clave sobre sus clientes en EE. UU. El hombre de Utah que reportó el caso afirmó haber pagado 550 dólares a la madre y otra mujer para acceder a las transmisiones de abuso. Posteriormente, denunció los hechos al Centro Canadiense para la Protección de la Infancia, que verificó la autenticidad del material.
“Estados Unidos es el principal país de origen de los consumidores de este tipo de explotación”, declaró un agente encubierto del Departamento de Seguridad Nacional involucrado en el caso, quien habló bajo condición de anonimato para proteger su labor operativa. “Son quienes financian estos crímenes”.
La investigación de The Times reveló en diciembre que menores, incluida la niña vietnamita —que en ese entonces tenía ocho años—, eran promocionados en más de 80 aplicaciones de citas para adultos. Aunque Apple y Google eliminaron o suspendieron varias de estas plataformas, los explotadores encontraron nuevas formas de lucrar con la vulnerabilidad de los niños, atendiendo principalmente a demandantes de países occidentales.
Durante meses, el agente encubierto se infiltró haciéndose pasar por un cliente potencial, manteniendo comunicación con la madre a través de Telegram y WhatsApp. En abril, colaboró con las autoridades vietnamitas para concretar su arresto y el rescate de la menor.
“La naturalidad con la que la niña actuaba en estas situaciones de abuso sugiere que fue adoctrinada durante un tiempo prolongado”, explicó el agente. “Al interrogar a la madre, admitió haberla entrenado”.
Este caso ilustra el lado más oscuro de la tecnología, que facilita la conexión entre explotadores y víctimas, así como el auge de plataformas que monetizan contenidos bajo demanda. El agente, con 12 años de experiencia en este tipo de investigaciones, señaló que es común que los perpetradores contacten a mujeres en sitios de contenido adulto y les ofrezcan dinero a cambio de acceso a menores.
“Personas en situación de precariedad económica ven en internet una forma de subsistencia”, afirmó. “Pero en muchos casos, esto deriva en la explotación de niños”.
Este operativo en Vietnam marca el primer caso exitoso de infiltración estadounidense en una red de transmisión en vivo de abuso infantil en ese país, según Roman. Además, es la primera vez que las autoridades vietnamitas logran desarticular un caso de esta naturaleza. El agente expresó su esperanza de que este precedente permita desmantelar más redes de tráfico en la región, donde ya se investiga a otra mujer vinculada.
Anteriormente, los esfuerzos se habían concentrado en Filipinas, donde se estima que el problema es más extendido, aunque no existen datos globales precisos. Organizaciones de derechos humanos calculan que cerca de 500.000 niños filipinos han sido víctimas de explotación para la producción de material ilegal.
Lloyd Richardson, director del centro canadiense que verificó el video del caso en Utah, calificó el rescate como un avance alentador, aunque advirtió que el material del abuso sigue circulando. En una revisión reciente, su equipo encontró varios videos de la madre y la niña a la venta en foros especializados.
“Resulta casi imposible erradicar por completo este contenido una vez que se distribuye”, señaló. “No obstante, es crucial eliminar la mayor cantidad posible para mitigar su impacto”.
